Nieve

Nieve

Michel Thion
NIEVE

Edición Bilingüe
Traducción y prólogo: VERÓNICA ARANDA
Colección: Poesía

ISBN: 978-84-947317-3-0
124 págs. 175 grs. 13,5 x 21,5 cm.
Encuadernación: rústica sin solapas
C/IVA  12 € / S/IVA  11,54 €

 

MICHEL THION.

(1947, Issy-les-Moulineaux, Francia). Es en el campo de la música contemporánea donde ejerce la mayor parte de su carrera y como gestor cultural. En paralelo, escribe poesía desde siempre y ha escrito varios libros, entre los que destacan: Traité du silencey L’ Enneigement, galardonado con el Premio «Révélation de poésie 2015» de la Société des Gens de Lettre. (SGDL) y el premio «Copo» 2016 de la Maison de la Poésie de Normandie. Trabaja el poema corto, el terceto inspirado en el haiku, pero que es otra cosa: un corte, una tentativa de resumir el mundo en tres líneas breves. Después de un gran trabajo de declamación, Michel Thion realiza numerosas lecturas, solo o acompañado por músicos y bailarines. Dirige talleres de escritura para niños, adultos o público con discapacidad. No es para él una actividad anexa, sino un lugar de reflexión y de alimento en el lenguaje y el pensamiento escrito. Desde 2008 colabora con la Asociación «Arts Résonances» para la traducción poética del francés a la lengua de signos para el acceso de las personas sordas a la literatura. Forma parte del equipo de animadores del Festival Voix Vives desde su instalación en Sète en 2010. En 2013 y 2014 participó en el Festival Voces Vivas del Mediterráneo en Toledo. En España ha publicado algunos poemas en la Revista Áurea. Reside en Lyon.

NIEVE. La atmósfera del libro, impregnada del hechizo que produce la acción de nevar y los tonos blancos, va llevando al yo lírico al completo ensimismamiento y a un estado entre la vigilia y el sueño, ya que la nieve, en palabras de Menchu Gutiérrez, “pone a dormir una parte de nosotros y despierta otra”, además de provocar hondas sensaciones estéticas durante su contemplación. Todo parece estar envuelto en un letargo y recogimiento, en una lentitud apacible donde hasta los pájaros “se hacen lentos” y el poeta acaba encontrándose en paz, como Santoka cuando escribe su célebre haiku:
Sobre la nieve
cae la nieve.
Estoy en paz.