Se está haciendo de noche

Se está haciendo de noche

SE-ESTA-HACIENDO-DE-NOCHE-

 

José Belmonte
SE ESTÁ HACIENDO DE NOCHE
Colección: Poesía

ISBN: 978-84-942650-0-6
72 págs. 175 grs. 13,5 x 21,5 cm.
C/IVA 12 €      S/IVA 11,54€

JOSÉ BELMONTE (Murcia, 1957) es Profesor Titular de Didáctica de la Lengua y la Literatura de la Universidad de Murcia. Ha publicado más de un centenar de artículos de investigación, así como monografías y ediciones críticas sobre autores españoles e hispanoamericanos como Luis Coloma, Galdós, Baroja, Gutiérrez-Solana, García Pavón, José Luis Castillo-Puche, Miguel Espinosa, Juan Marsé, Eduardo Mendoza, Vázquez Montalbán, Julio Llamazares, Arturo Pérez-Reverte, Pedro García Montalvo, Martínez de Pisón, García Márquez, José Donoso, Vargas Llosa, Jorge Edwards, etc. En 1983 aparece su primer libro de poesía, Tan acostumbrado a morir. Con posterioridad han salido a la luz, dentro de este mismo género, Secretos de la memoria, 1989 y El espejo de Larra, 2003. Es director de la revista Hécula, de la Fundación Castillo-Puche de Yecla. Desde 1983 es crítico literario del diario La Verdad. Actualmente colabora en Radio Murcia de la Cadena SER.

 

SE ESTA HACIENDO DE NOCHE. dice José Belmonte, profesor y poeta murciano al que conozco desde hace años si bien no nos hemos tratado mucho, y su invocación la siento como si me la dijera a mí. E igual me ocurre con otros versos de este libro melancólico y tristísimo (también irónico en ocasiones) con el que conjura sus miedos, que son los mismos que sienten muchas personas llegadas a un momento de sus vidas. Porque de lo que hablan estos poemas es de la fugacidad del tiempo, del descubrimiento de la fragilidad humana, del paso de una etapa de inconsciencia a otra más realista, de la añoranza de las madrugadas de la juventud gloriosa y de los días azules y transparentes de la niñez. “Ceniza en medio de tanta ceniza” exclama José Belmonte en uno de sus poemas mientras que en otro, el que lleva por título “Síntomas de vejez II”, clama en voz baja, como para sí mismo: “La angustia de los años / y de la obstinada certidumbre / El pelo revuelto, escaso. Una maraña / de desilusión en fuga eterna / Una encrucijada de caminos, / una gota de mercurio en los labios”. Es la aceptación del miedo.