Ezequías Blanco
Tres muñecos de vudú
Colección: Narrativa.
Novedad
ISBN: 979-13-990325-9-8.
NºPágs: 206. Peso: 326grs. Medidas: 15x23cm.
Encuadernación: rústica con solapas.
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Ezequías Blanco (Paladinos del Valle-Zamora, 1952) ha ejercido como catedrático de Lengua y Literatura españolas en diversos institutos de la geografía española hasta su jubilación. También ha sido director durante 30 años de la prestigiosa revista literaria Cuadernos del matemático En poesía ha publicado, entre otros, los siguientes libros:
Limitación del vuelo (Salamanca, 1979 y Madrid, 2024); Los caprichos de Ceres (Ciudad Real, 2004, Madrid, 2005 y San Marvo in Lamis-Italia, 2007); Una ceja de asombro (Madrid, 2010); Doce musas (Madrid, 2012) La realidad desentendida (Antología 1978-2012), (Salamanca 2013), Los evangelios de Chamu (Madrid, 2013); Bare nostrum (con fotografías de Evaristo Delgado, Madrid, 2017); Tierra de luz blanda (Madrid, 2020), Algo tendrá que ver el cine (Madrid, 2022) y Décimas para Sara (Ciudad Real, 2025), con ilustraciones de Eugenio Rivera Claudio. En prosa ha publicado tres volúmenes de relatos: Memorias del abuelo de un punk (Mérida, 1996 y 1997 y Madrid, 2017); Tienes una cabeza apuntando a tu pistola (Madrid, 2009) y Solo hay una clase de monos que estornudan (Madrid, 2019); tres novelas: Tres muñecos de vudú (Badajoz, 2001); Islandia, 2004 (Madrid 2007 y 2023); Nuevas nuevas sobre Colón (Madrid, 2020) y, por último, dos ediciones críticas: una de Las aventuras de Pinocho (Zaragoza, 2004) de Carlo Collodi y otra de Diálogos de amor.
Tres muñecos de vudú. He aquí una sobresaliente novela de intriga con guiños literarios y auto-ficticios que afloran con el reencuentro de antiguos alumnos en la Salamanca juvenil que también vivió el escritor. Como buena narración omnisciente e intrigante, pasado y presente ajustan las cuentas de las relaciones personales del grupo mediante el descubrimiento −simultáneo en narrador y lector− de las circunstancias vertiginosas de la trama. A ello se unen las disquisiciones literarias que Abel, personaje de unamuniano homenaje, ofrece de conti-nuo junto al narrador. La obra se articula en dos extensas mitades: la que aúna el pasado y el presente justificativo del encuentro de los viejos amigos; y la intrigante. Se añade como conclusión un epílogo que recompone los hilos sueltos.
RAFA MARTÍN MARTÍNEZ

