La lascivia caía como agua de madrugada

La lascivia caía como agua de madrugada

Mateo Morrison
La lascivia caía como agua de madrugada
Colección
: Grafiti Poesía.
Novedad
ISBN
: 979-13-990057-0-7.
NºPágs: 48. Peso: 106grs. Medidas: 14x22cm.
Encuadernación: rústica con solapas.
C/IVA 14€ / S/IVA 13,6€

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Mateo Morrison (Santo Domingo, 14 de abril de 1946) es uno de los escritores más destacados de la República Dominicana. Poeta, narrador, ensayista, experto en política cultural, abogado y docente. Primer dominicano egresado en Administración Cultural del Centro Latinoamericano y del Caribe para el Desarrollo Cultural. Fue director de Cultura de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD) durante 22 años, donde creó y dirigió la revista Extensión y el Taller Literario César Vallejo. Fue director del suplemento cultural Aquí durante dos décadas. Ha desempeñado cargos como presidente del Consejo Presidencial de Cultura y viceministro de Cultura. Asimismo, fue consultor de las Naciones Unidas en Animación Sociocultural para el Plan Decenal de Educación. A lo largo de su carrera, ha recibido múltiples reconocimientos, incluyendo Doctor Honoris Causa (Ohio, Estados Unidos) en 2009 y Premio Nacional de Literatura en 2010. Ha recibido la distinción Salomé Ureña de Henríquez, que otorga la Secretaría de Estado de Educación. Ha publicado más de 30 obras en diversos géneros literarios, y su producción ha sido traducida a diversos idiomas.

La lascivia caía como agua de madrugada, Mateo Morrison, en este interesante poemario, catártico diríase, La lascivia caía como agua de madrugada. Poemas al agua, es toda una apuesta ética y estética, eros y thanatos, por el renacer del yo poético tras el baño en ese Jordán que es la poesía: “Unir los ríos para que sean uno/ Nos permite superar el dominio del mar/ Diluir cada nube cerca de nuestros ojos”. Poetizar es, qué duda cabe para este poeta dominicano, un enfrentamiento con las realidades interiores y exteriores imbricadas en uno mismo y en su paisaje, al tiempo que se desarrolla esa “agonía”: desgarramiento o divertimento irónico en el papel por medio del signo escrito. De alguna manera es ser por y en el acto del quehacer demiurgo, en ese grito desesperado o amable del silencio frente a la realidad o de la realidad frente al silencio. “Sigo detrás de ti;/ no soporto el enorme peso del silencio”. Pero también, “Mi silencio es boscoso”.
Un poeta que conoce el oficio y sabe con maestría cantar y contar.
Enrique Villagrasa