Félix Maraña
LA SANGRE DE PALESTINA
Prólogo Mikel Ayestaran
Epílogo Alfonso Pascal Ros
Colección: Graffiti Poesía.
Novedad 2026
ISBN: 979-13-991878-9-2.
NºPágs: 172. Peso: 250grs. Medidas: 13,4×21,5cm.
Encuadernación: rústica con solapas.
C/IVA 18€ / S/IVA 17,31€
Félix Maraña (León, 1953) es poeta, periodista y editor vasco, licenciado en Ciencias de la Información y Diplomado en Altos Estudios de Historia Contemporánea. Sus artículos se han publicado en revistas, en los periódicos del grupo Vocento —El Diario Vasco y El Correo—. Reside en San Sebastián, donde ha promovido proyectos culturales. Ha hecho guiones y documentales para TV y comisaria do exposiciones (Oteiza, Chillida, Celaya). Participó en las revistas Kurpil (1973-1975) y Kantil (1975-1981). Dirigió la colección “Poesía Vasca, Hoy”, de la Universidad del País Vasco (1990-2000), la Oficina de Ideas (1986) y la editorial Bermingham (1995). Ha publicado ensayos sobre Baroja, Caro Baroja, Oteiza, Celaya y Unamuno (Unamuno a la intemperie, 1998). Ha publicado poemas en revistas, antologías y libros colectivos y unitarios: El bosque no es un árbol repetido. Sonetos y Soñetos (Huerga & Fierro Editores, Madrid, 2023). Una veintena de estos poemas han sido musicados por cantautores. En 2025 publicó Vivir entre comillas. Veinte poemas de amor y otras canciones sin fecha (Búho Búcaro Poesía). Recibió el Premio de Periodismo Miguel de Unamuno (1987) y el título de “Amigo de las Casas Regionales de Euskadi” (2008). La sangre de Palestina es un canto solidario a un pueblo que Israel y USA quieren exterminar. Son poemas compuestos en décimas y otros textos que denuncian el genocidio. Mikel Ayestaran, corresponsal en Oriente Medio, ha escrito un prólogo, donde pide no dejar de hablar de Palestina. Alfonso Pascal
LA SANGRE DE PALESTINA, No hay que dejar de hablar de Gaza. Ni un solo día. No importa el formato, importa que tengamos en la cabeza a esos dos millones de personas encerradas en un espacio cada vez más reducido, después de haber sufrido lo insufrible. En octubre de 2025 callaron los bombardeos a gran escala y Gaza desapareció de las agendas de los medios después de dos años en los que el trabajo de los periodistas locales fue clave para mostrar al mundo lo que sucedía. Israel aplica la forma máxima de censura al asesinar a periodistas palestinos y no permitir el acceso a la prensa internacional. Es una parte más de su lucha por el relato a la que hay que hacer frente en prensa, radio, televisión, redes sociales, novela, ensayo, poesía… y en las calles.
Versos como los de este libro están cargados de compromiso y dibujan una parte de la historia reciente de una Gaza donde sigue la guerra diaria por la supervivencia.
No hay que dejar de hablar de Gaza. Ni un solo día.
MIKEL AYESTARAN
