Las flores y el yelmo

Las flores y el yelmo

Las flores y el yelmo
Marta Marco Alario
Colección: Poesía
ISBN: 978-84-120383-0-9
82 págs. 145 gr. 15×23 cm
Encuadernación: Rústica
C/IVA 12€  /  S/IVA 11,54€

 

 

 

 

Marta Marco Alario nace el 29 de julio de 1979 en Guadalajara, España. En el año 2002 obtiene la licenciatura en Filología Hispánica por la Universidad Complutense de Madrid. Durante 2002 y 2003 realiza trabajos de investigación en el campo de la Literatura Oral en el Instituto Universitario Seminario Menéndez Pidal mientras los simultanea con sus estudios de Doctorado en Literatura Hispanoamericana. Desde 2004 trabaja como profesora de Lengua Castellana y Literatura en distintos colegios e institutos de la Comunidad de Madrid y de Guadalajara ejerciendo actualmente en el IES Complutense de Alcalá de Henares. Madre de un niño y de una niña.
Premios literarios, Diciembre de 2017: primer premio internacional de relato “II Premio literario Ciudad de Sevilla” por el relato titulado El camino de tierra, convocado por la Editorial Samarcanda, el Círculo Mercantil de Sevilla y el Exmo. Ayuntamiento de Sevilla. Marzo de 2018: primer premio internacional de relatos “Relats de dones 2017” convocado por el Servei d´Igualtat d´Oportunitats de dones i homes de Castelló de la Plana. Ayuntamiento de Castellón de la Plana.
Obra publicada, Febrero de 2017: El libro de los estorninos. Diciembre de 2017: Discípulas de Gea, VVAA. Págs. 36 y 84. Diciembre de 2017: Otoño e invierno III, VVAA. Pág. 93. Diversidad Literaria. Enero de 2018: revista “Álora, la bien cercada”, número 34, VVAA. Lastura. Ocaña. Febrero de 2018: Heredarás esparto y otros relatos. Marzo de 2018: II Bacanal Poética. VVAA. Págs. 19-20. Camarma de Esteruelas. Octubre de 2018: Prólogo a la obra Paliques en paloma. Valentín Martín, 2018.

 

Á.F.A. son las letras que salpican este tercer libro de Marta Marco Alario y que responden a las iniciales de Ángela Figuera Aymerich, poeta que ha inspirado estos versos que se reparten en dos desiguales capítulos para representar lo que la autora entiende como el gran dimorfismo femenino. Las flores se construyen sobre resortes sensoriales; ojos que nos miran, brazos que nos abrazan y manos que nos acarician, pero sin dejar de ser nunca flores cargadas de semillas que germinarán y no necesariamente en otra flor, porque esta femenina poesía pretende sembrar, por encima de todo, fuerza, pero no cualquier fuerza, sino la de la psique, de ahí la necesidad del yelmo, que será lo que proteja a la guerrera de perder la cabeza en cualquier batalla, aunque la poeta esté hecha de frágil tiza.