Palabras para luego

Palabras para luego

Alberto Chessa
PALABRAS PARA LUEGO
Colección
: SIGNOS LIBROS DE POESÍA.
Novedad
ISBN
: 978-84-128506-1-1.
NºPágs: 104. Peso: 227grs. Medidas: 17x24cm.
Encuadernación: rústica con solapas.
C/IVA 15€ / S/IVA 14,42€

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Alberto Chessa (Murcia, 1976) es un escritor, traductor y locutor que reside en Madrid desde hace más de un par de décadas. Ha entregado hasta la fecha seis libros de poesía, algunos de los cuales fueron merecedores de diferentes distinciones como un Accésit del Premio Adonáis, una candidatura entre los finalistas del Premio Nacional de la Crítica, el máximo galardón en el Concurso Internacional La Palabra de mi Voz, celebrado en Miami (Florida), o el Premio Internacional Dionisia García. Palabras para luego (séptimo de su producción) es el tercer poemario de su autoría que acoge la editorial Huerga & Fierro. Chessa es responsable, asimismo, del volumen ensayístico Alfabeto Angelopoulos (Círculo de Bellas Artes) y del libro de aforismos Un solo punto suspensivo (Apeadero de Aforistas). Por su versión de la novela de John Langan El Pescador (La Biblioteca de Carfax) recibió el Premio Amaltea. Todavía en la traducción, su última publicación es una versión de Doce sonetos de la Portuguesa, de Elizabeth Barrett Browning (Balduque).
En la locución, ha puesto su voz a un buen número de creaciones publicitarias, documentales y artefactos divulgativos como la audioguía de la Alhambra de Granada o los cursos en línea de la Fundación Telefónica para el Museo del Prado y el Museo Reina Sofía de Madrid.

Alcanza su plenitud en este nuevo poemario, Palabras para luego (séptimo de su producción).
Según José Óscar López: «Entiendo este libro como un viaje vital, moral, emocional, intelectual y estético. Y en este viaje de renacimiento, el lenguaje y el arte son su magia. Solo aprecio fuerza lírica por todos sus rincones, ninguna debilidad en una sostenida inspiración, en su enorme verdad: lucidez y sabiduría, vida y poesía».
pero a pesar de todo nombremos
nombremos todas las cosas
penetremos en sus nombres
para que no puedan decir que fuimos poco más que un remedo de la muerte
hay que nombrar las cosas
es importante no dejar de hacerlo
aunque haya nadie en el lugar de dios o un mundo que se apaga
enderecemos las letras con cuidado de no quebrarlas
como se arranca una flor o se les saca brillo a los presagios
sin más herencia que el presente de su noche
con la certeza de que lo escrito
siempre será el puzle y la pieza que le falta al puzle
una huella en el cemento que al pisarla nos calza
el niño que hurga en la arena de la playa hasta dar con el agua
y luego no sabe qué hacer con ella
una tarde desobediente capaz de talar un árbol